viernes, 16 de diciembre de 2005

Enfocado en lo que está pasando



Entrevista a Ernesto Bertani (Publicada en la revista Notifé en enero de 2004)

Ernesto Bertani es uno de los artistas plásticos argentinos más reconocidos de la actualidad. Son famosos sus personajes de Buenos Aires, de riguroso traje de casimir, y la aguda mirada de la realidad que transmite a través de sus obras

La relación entre la plástica y la medicina
“Existe una cierta empatía, en general, entre la gente que se dedica a la medicina y los que se dedican a la pintura. Más que en otras vocaciones. Una amiga psicóloga me decía que muchas veces encontraba a muchos médicos que pintan como aficionados, así como a los abogados, en general, les interesa sobre todo la música clásica. Ella tenía una explicación que basaba en cierta etapa de la fijación de la vocación.”

Su relación con la medicina no se queda allí. Su padre fue kinesiólogo y hasta él llegó a inscribirse en la Facultad de Medicina interesado en la neurocirugía. De joven fue un estudiante errático que sólo se concentraba en lo que era dibujar. Después comenzó la carrera de Arquitectura, pero la imposibilidad en la práctica de realizar los proyectos arquitectónicos que le interesaban, lo impulsó a dejar de estudiar.
“En la arquitectura dependés de una industria, de un capital, de un cliente... En la pintura encontré la libertad de hacer lo que yo quisiera.”

¿Cuándo comenzaste a pintar?
Siempre estuve haciendo algo relacionado con graficar y concretar mis fantasías. Comencé a dibujar personajes de historieta, jugadores de fútbol, es decir, todo lo que hacen los pibes que tienen inclinación hacia el dibujo. De chico me pasaba todo el día dibujando. Era el típico que en la clase dibujaba las caricaturas de los profesores, que no le daba bola a nadie... Ése era yo.

Los comienzos
Una tía mía, Berta Riobó, era pintora y tenía una galería muy importante llamada Rioboo, que estaba al lado del Instituto Di Tella. Entonces a través de conocer pintores en la galería, vi que era posible. Yo era un pibe de Devoto totalmente desvinculado de todo ese mundo. Vivía jugando a la pelota, andando en bicicleta, dibujando historietas, pero de la pintura y el mercado de arte, no tenía ni idea de su existencia.
Después fui al taller de Antonio Pujía que en esa época era Leonardo Rodríguez el profesor de pintura. Hice escultura con él durante una temporada, luego fui al taller de Víctor Chab donde hice una temporada de dibujo y otra de pintura y ahí ya me empecé a insertar en el medio. Comencé a exponer, a mandar a Salones... Paralelamente a esto hacía un montón de cosas, no era que se podía vivir de la pintura al comienzo.


“Realicé cantidad de trabajos y fabriqué de todo”

“Yo diseñaba unos muñecos que para la época eran muy diferentes. Eran muñecos hechos de tela rellenos de telgopor, de mijo y pintados con leyendas. Fui un poco el que inventó esa historia. Había un muñeco que se llamaba “Te mimo”, otro “Besote”, “Te quiero”. Después se pusieron de moda y me empezaron a copiar y a poner cualquier pelotudéz, pero al principio eran unos personajes simpáticos y raros, tipo bichos.
Hice mucha plata con ellos y mientras, en los ratos libres, pintaba. Llegó una época en que iba en pleno ascenso económico. Empecé a exportar, vendía los muñecos en todo el país, tenía una producción de 8.000 muñecos por mes y un taller lleno de gente trabajando. Y me agarró el “Rodrigazo” (1975) y me volteó. Entonces tuve que vender mi auto y mi departamento para indemnizar a la gente que tenía laburando. Fue una debacle. Pero ahí fue donde tomé la decisión de dedicarme a la pintura. Como tuve que desprenderme de todo lo que había conseguido hasta ese momento, me dije “no meto más esfuerzo en cosas que no me interesan”. Tenía 26 años.
Hice mi primer muestra en 1976 y en 1977 hice una muestra individual donde empecé a vender en serio. Me empezó a ir bien y comencé a tener alumnos como para también tener una entrada de plata. Todo muy impulsado por Víctor Chab que me alentó a largar todo y dedicarme a la pintura.”

¿Cómo encontraste el recurso de los casimires?
Hasta ese momento yo dibujaba con lápiz y pintaba con óleo en la forma tradicional, pero pintaba estos mismos personajes que después hice sobre casimires. Era la época de los militares, entonces una de las series que hacía eran unos personajes medio monstruosos, con relación al tema de la censura, la tortura y la represión. Eran personajes con traje y con la cara muy deformada, atados con cadenas, con sogas. Los hacía muy minuciosamente con lápiz y después con óleo. Cuando encontré lo de los casimires como recurso, ya tenía la imagen. Lo que hice fue utilizar el casimir como soporte para aprovechar la textura, el color y el dibujo del casimir. El momento preciso en que encontré el recurso fue un día en que no tenía plata para comprar lienzo. Entonces agarré un pedazo de pantalón y lo monté sobre el bastidor con la idea de darle geso para después pintar con óleo como hacía siempre. Cuando vi el casimir montado en el bastidor me dio pena taparlo porque era muy lindo, era un tipo “Principe de Gales”, a cuadritos. Entonces se me ocurrió aprovecharlo, pinté una parte y en el resto dejé el casimir. Pero al principio de una forma muy tosca, porque lo hacía con óleo, no con aerógrafo como comencé a trabajar después para lograr más realismo y calidad. Para colmo, en esa época tenía el taller en Once, así que iba a las casas de telas y compraba las que más me gustaban.

Anécdota
“Cuando era chico vivía en Devoto y enfrente de mi casa había una sastrería. El sastre se llamada Don Marcos y hacía la ropa de la gente del barrio. Él y la mujer eran personas muy cariñosas con los chicos que estábamos todo el día en la calle jugando a la pelota y andando en bicicleta. Los días que llovía nos íbamos debajo del alero de la sastrería y luego entrábamos y don Marcos siempre tenía algún caramelo. Él y la mujer no tenían hijos y entonces su afecto lo distribuían entre todos los pibes de la cuadra. Don Marcos tenía una biblioteca con todos los muestrarios de las telas. A mí me fascinaban porque tenían una diversidad enorme de tonos, matices y colores. Así que si bien yo empecé a trabajar sobre casimires porque no tenía tela, supongo que mi interés por esa estética debe venir de esa época.”



Serie La corrupción
“Siempre estuve muy enfocado en lo político, lo social, en lo que está pasando. En todo lo que es la idiosincrasia, la identidad y las costumbres de los porteños. Por eso la primera serie reconocible fue la de la época de los militares. Esos mismos personajes fueron derivando, por ejemplo en una serie de gángsters que eran una metáfora sobre los represores.
Trabajé mucho con el tema del poder. Eso derivó, por ejemplo en los empresarios. Hice toda una serie de trabajos con estos tics de los ejecutivos. Almuerzos de trabajo, reuniones de directorio, la relación con el dinero... Y ahí entró el tema de la corrupción como derivado de todo eso. Aparte fue la época que acá empezaron a verse ciertos casos de corrupción con las privatizaciones. En ese entonces yo hablaba de estas cosas y mucha gente era como que las rechazaba, como que no las quería ver. Y es esa misma gente, la que en las visitas guiadas que doy hoy en día, se muestra muy indignada con esos temas. Eran cosas obvias, pero en ese momento como que todos lo querían ver rubio y de ojos celestes.”

Mucha gente todavía no cayó...
Pero la mayoría sí. Y por ahí son las mismas personas que en su momento no lo querían ver. Estaba el uno a uno, nos íbamos a Miami, comprábamos el auto cero kilómetro, los electrodomésticos, nos sentíamos del primer mundo y estaba todo bien. Pero era obvio que se estaban afanando todo, que la deuda crecía terriblemente, que las empresas se estaban malvendiendo, que había unos negociados monstruosos... Incluso todos sabemos qué periodista decía: “hay que privatizar aunque sea mal, pero hay que privatizar”. Y las demás campañas armadas para beneficiar a todos esos intereses.

Las banderas
La primera bandera la hice cuando se hizo la primera privatización. Las banderas arrugadas, rotas y deshilachadas, tenían que ver con una pérdida de identidad, de soberanía, de deterioro. Por eso la bandera deteriorada.
A Jorge Lanata le gustó el tema de la bandera y usó una de esas obras para el primer tomo de su libro “Los argentinos”. Para el segundo, Lanata me pidió que a la misma obra del primero le pusiera una mancha de sangre, porque él quería remarcar la época de estos últimos años, que fue la más violenta socialmente. Yo lo quise hacer pero no me convenció como me salía, entonces hice un cuadro especialmente para el libro.”

Nuestra clase media
“Después comenzó a aparecer en mis trabajos la clase media. Estas series tienen más que ver con comentarios irónicos sobre ciertas costumbres de la clase media, que de patética, para mí, en la última década se hizo ya una caricatura con todas estas cosas del consumo. Es una clase que ha perdido los valores de una forma mucho más notoria. La trepada se hizo más evidente, la necesidad del “sálvese quien pueda”, etc. La clase media tiene una crisis de educación, por ejemplo, de no tomar al conocimiento como valor, cuando la clase media de hace 50 años a lo que aspiraba era a estudiar, a crecer profesionalmente, a que los hijos estudiasen. Es decir, no sólo un tipo de crecimiento económico y social sino también intelectual. En cambio, en estos últimos años eso se perdió mucho. El tema era llegar y hacer guita de cualquier forma.
Empecé a trabajar la relación de la clase media con el dinero, con la ostentación, todos estos personajes ridículos con las corbatas, con las mujeres siliconadas, el exhibicionismo...”

Con respecto a esta última etapa de las caras sobre las telas floreadas...
Creo que todos percibimos desde hace un tiempo una esperanza de crecimiento, de que las cosas cambien. Pero por otro lado sentimos una desconfianza bastante lógica después de lo que fueron estos últimos años.
Las telas floreadas tienen que ver con eso. Un contexto muy primaveral y expresiones melancólicas, como dudando. De todas maneras, esto recién empieza y tampoco sé si va a ser una serie de veinte trabajos o se van a quedar en los que son.

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