domingo, 22 de julio de 2007

"En garras de León"


Entrevista a León Ferrari (Publicada en la Revista Notifé en agosto de 2005)


Su muestra Retrospectiva: obras 1954 - 2004 en el Centro Cultural Recoleta causo revuelo el verano pasado, cuando los defensores de la fe pusieron el grito en el cielo y se generó un debate que solo un artista como el podía propiciar.

Su obra no se limita al arte religioso que cuestiona ciertas creencias, también comprende un poderoso arte abstracto, ya sea en forma de dibujos o esculturas. Su arte político tampoco deja lugar a la indiferencia, sobre todo en sus elocuentes fotomontajes de la serie Nunca Más. Con sus jóvenes 84 años, su obra levanta un montón de opiniones, algunas de ellas insólitas, que él una a una fue respondiendo y hoy se recopilan en su último libro, Prosa política.
León es hijo de Augusto Ferrari, artista, arquitecto y pintor que entre otras obras construyó la Iglesia de los Capuchinos en Córdoba, reformó y pintó la iglesia de San Miguel de Suipacha y Bartolomé Mitre, e hizo el claustro de la Iglesia de Nueva Pompeya, entre muchas otras obras.

Los comienzos
“Mi padre estaba en contra de que sus hijos nos dedicáramos al arte, porque nos decía que era muy difícil mantener una familia con la pintura. Por eso yo estudié ingeniería. Pero antes, ya como estudiante, recuerdo que una vez compré arcilla he hice algunas cosas con ella. Recuerdo una figura que hice de una mujer después de leer una novela que se llamaba “La ninfa constante”. Luego tuve que ir a Italia por un problema de salud de una hija mía y entonces ahí, por casualidad, comencé a hacer de nuevo cerámica con un siciliano que se llamaba Meli. Empecé a hacerlo por hobby pero me di cuenta que me gustaba y me quedé un año en Italia. Tenía un taller en una vieja fábrica de macetas e hice una cantidad de cosas. Comencé haciendo vasijas para luego hacer esculturas abstractas decoradas. Pero después de un año volví para encontrarme con mi familia y trabajar de nuevo en ingeniería. Y estuve haciendo las dos cosas, arte e ingeniería. Luego dejé mi trabajo en la empresa y monté una pyme para hacer unos productos químicos: compuestos de tantalio, mioglio y tungsteno.
“Mantuve esa fábrica hasta que me fui a vivir a Brasil en 1976 por problemas políticos. Yo había hecho arte abstracto desde 1955 a 1965. Comencé a hacer arte político en 1963 con una serie que se llama `Cartas a un general´.

¿Fue a raíz de algún suceso en particular?
En esa época había una constante ingerencia de los militares en la vida civil. Posiblemente en `Cartas a un general´ lo que yo en realidad quería era que ese general no supiera lo que yo pensaba de él. En 1964 comencé a hacer unos manuscritos que con el correr del tiempo y a raíz de algunas muestras a las que me invitaron, son considerados en EEUU las primeras obras de arte conceptual. Es por eso que desde hace seis o siete años me compraron obras la Colección Constantini (MALBA), el Museo de Arte Moderno de Nueva York y varias colecciones de afuera, pero yo no les daba mayor importancia, las hacía porque me gustaba hacerlas. Era un dibujo hecho con la escritura. El principal se llama `Cuadro escrito´ (1964) y es un manuscrito que describe un cuadro. A eso ellos lo consideran la desmaterialización del arte.



La civilización occidental y cristiana (1966)
“Ya en 1964 me impresionó mucho la guerra de Vietnam, entonces dejé todo lo que estaba haciendo y a la primera exposición del Instituto Di Tella a la que me invitaron, hice el avión bombardero norteamericano con el Cristo, ensamblaje que llamé `La civilización occidental y cristiana´. Estuvo colgado diez días antes de la inauguración mientras se preparaba la muestra, pero el director del Di Tella, Jorge Romero Brest, no lo quiso exponer. Y así fue que durante cuatro o cinco años lo único que hice fueron unas pocas obras para participar de muestras colectivas; dejé todo lo que fuera el circuito de galerías y me dediqué solamente a hacer arte político. Participé de algunas muestras, como Malvenido Rockefeller, Tucumán Arde, Homenaje al Che, Homenaje a Vietnam, Contra Salón y una muestra sobre lo acontecido en Trelew en 1972.

Intimidad de una obra
“Me pasé pensando bastante tiempo qué podía hacer para representar lo que yo pensaba sobre la guerra de Vietnam. En ese tiempo se hablaba que la aviación norteamericana bombardeaba los pueblos de Vietnam en defensa de nuestra cultura, occidental y cristiana. Primero pensé en hacer un altar con el avión y el Cristo, pero luego deseché esa idea. El avión lo hice con un carpintero, compré un Cristo en una santería e hice el ensamble. Cuando me fui a vivir a Brasil guardé la obra en un depósito.
“Primero hice arte abstracto, luego arte político, después nada. Cuando llegué a Brasil comencé nuevamente con el arte abstracto. Allí me alquilé un taller y empecé a trabajar profesionalmente en el arte y a retomar todo lo que había dejado de hacer después del avión: las esculturas de metal, los dibujos y los collages.
“Cuando volví de Brasil no me acordaba dónde estaba el lugar donde había dejado el avión y el Cristo. Finalmente encontré un recibo del depósito al que sólo le había pagado un año. Pensé que la obra ya no estaría. Cuando fui a buscarla, el mismo señor que me había atendido, al verme, me dijo: “ah, volvió”. Habían pasado siete años.
“Restauré la obra y durante un tiempo la tuve acá arriba en esta habitación. Una vez una nieta mía entró, miró hacia arriba y dijo: `qué horror ese hombre todo ensangrentado´. Luego el avión comenzó a volar. Se expuso en el Museo de Arte Moderno, en el Centro Cultural Recoleta en los ochenta y en varias muestras internacionales. En 1995 estuvo en dos muestras en EEUU y en el Museo Reina Sofía de Madrid. La última vez que fue expuesta fue el verano pasado en el Centro Cultural Recoleta.”

La Iglesia, el poder, Baseotto y la intolerancia
“Lo que pasó en Recoleta fue lo mismo que sucedió en el ICI (Instituto de Cooperación Iberoamericana) en mi muestra “Infiernos e Idolatrías”, en el año 2000. Sucede que mi crítica a la cultura occidental se basa sobre todo en esta idea de la discriminación: los buenos son los que creen en Jesús y los malos son los que no creen. Y los malos tienen que ser castigados. Para mí lo terrible es que una cultura tenga esas cosas en la cabeza. Los que no creen no le dan importancia, pero no se dan cuenta que el mundo está manejado por gente que cree en eso. Entre ellos Bush y todos los suyos. Por suerte acá ya no están en el gobierno, después de que la Iglesia estuvo en el gobierno con los militares y después con Menem, ahora, afortunadamente, existe un principio de separación.
“Con respecto al caso Baseotto(1), me parece increíble que la Iglesia siga manteniendo a un antisemita a la cabeza de los capellanes que le hacen la cabeza a los militares. Un antisemita que ha hablado mal de los musulmanes, procesista y que dijo eso de un Ministro. El Vaticano tendría que haberlo echado, sin embargo, lo defienden a capa y espada.
“Para mí, parte de la cultura occidental, la creadora de los derechos humanos, tiene una base en la exaltación de la violación de esos derechos y la amenaza del castigo. La discriminación del que no está conmigo está contra mí. Allí se da una intolerancia completa, no hay ninguna posibilidad de diálogo, de aceptar lo que dice el otro.”
“La discriminación a los homosexuales nace en el Antiguo Testamento. La discriminación a la mujer nace con Eva y San Pablo lo confirma más tarde. El antisemitismo nace en el Evangelio con las agresiones de Jesús contra los judíos que no creían en su divinidad. Después San Pedro que los acusa de haber matado a Jesús y luego todos los santos que transformaron eso en un racismo.
“Algunos pasajes de la Biblia son la base de la oposición de la Iglesia a los preservativos, que evitarían muchos abortos. Y con su oposición a la despenalización del aborto, defienden la vida del chico que puede matar a la madre.”

Infierno en el Centro Cultural
“Yo a mi retrospectiva en el Recoleta entraba por atrás, me ponía un sombrero y me había cambiado los anteojos. Se enojan porque les ataco el Infierno, que es su arma principal en la evangelización. Y en mi muestra, lo que no les gustó fue un frasco de preservativos con la foto del Papa (Juan Pablo II) y menos la idea que tuve de los infiernos, esto es, de entrar en competencia con El Bosco y con Giotto para ver si podía hacer torturas más jodidas que las retratadas por ellos.”

CIHABAPAI (Club de impíos herejes apóstatas blasfemos ateos paganos agnósticos e infieles)
Años atrás Juan Pablo II bautizó en la Capilla Sixtina al pie del Juicio Final de Miguel Angel a 19 niños, e invitó a sus padres a reflexionar sobre el fresco que ilustraba “la felicidad de quien eligió a Jesucristo” y “la desesperación de quien lo rechazó”. Estos últimos, agregó, “al desobedecer al Señor, se dirigen a la condenación eterna”.
De esta noticia del diario La Nación del 9/1/95, surgió la idea de organizar una asociación, el CIHABAPAI, que se ocupara del más allá y pidiera por carta al Papa la anulación de aquel Juicio. La carta recibió la adhesión de 150 artistas, escritores y personas preocupadas por la actualización de la amenaza apocalíptica.
“Le mandamos una carta a Juan Pablo II –aclara León– diciéndole que no era posible sufrir toda una vida los castigos del Dios padre, a raíz de Eva, (que afortunadamente descubrió el orgasmo) para que después de esta vida nos resuciten y nos vuelvan a juzgar por un pecado que no estaba en el Antiguo Testamento, el pecado de no respetar a este hombre, Jesús. Entonces primero le pedíamos al Papa que anulara la inmortalidad y segundo que detuviera el Juicio Final.”
Y existió una segunda carta del club CIHABAPAI en la se le pidió al Papa que desalojara el Infierno. “Eso es lo que yo le contestaba al cardenal Bergoglio –explica León– que por qué en vez de atacarme a mí no se ocupaba de esa pobre gente que estaba sufriendo en el Infierno. Yo calculé unos 100 mil millones que están por ahí dando vueltas.”

Lo nuevo
“Estoy escribiendo una historia del Infierno a través de las declaraciones de los santos, que hicieron descripciones terribles de él. Por ejemplo, Santa Teresa dice que ella estuvo en el Infierno; San Agustín y Santo Tomás también opinaron sobre él. Es una historia del Infierno por los que dicen que lo vieron. San Agustín defiende la eternidad del Infierno y la idea de que las almas también pueden sufrir con el fuego.”
Tu padre, que pintaba y realizaba iglesias ¿llegó a ver tu obra?
Sí, vio mis trabajos abstractos y el avión. Él no era religioso, él era artista y estaba en contra de la abstracción, pero le interesaba la opinión que generaba mi obra. Yo en cambio soy muy crítico con la cultura que apoyó a la Iglesia, que en cierto modo ilustró y exaltó la tortura, como lo hicieron Miguel Ángel, El Bosco, Dante Alighieri, etc.

Arte con significado
“Todavía hay gente que habla en contra del arte político, entre ellos Romero Brest en aquella época. No sé cómo pueden decir eso con la obra de Berni, Picasso, Gorriarena, Diana Dowek y tanta gente que está haciendo un arte político muy bueno. No me gusta el nombre de `arte político´ Yo lo llamaba arte con significado. Se trata de encontrar otra forma de decir las viejas verdades, como por ejemplo `la gente tiene hambre´ o `no bombardeen´. Es encontrar alguna forma que obligue a la gente a pensar. Es una cosa triste vivir en un país donde vivimos una contradicción permanente, aunque no la notemos, que es que nosotros comemos y hay otras personas que no comen.”

¿Y vos qué les decís a los jóvenes estudiantes de arte?
Creo que hay que ganarse la vida en otra cosa, trabajar mucho y no impacientarse. Mis obras después de un tiempo tomaron importancia. Por eso les digo a los jóvenes que hay que esperar hasta los 84 años, cuando algún inteligente se da cuenta.

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