domingo, 16 de diciembre de 2007

Extraña sustancia



Entrevista a Juan Doffo
(Publicada en la revista Notifé en setiembre de 2004)


Mechita, su pueblo natal, es protagonista en gran parte de su obra. No sólo sus casas, sus calles y sus campos, sino también sus vecinos que colaboran en la realización de fotografías que se convierten en rituales.

Mechita, partido de Alberti, provincia de Buenos Aires
“Los pueblos de la provincia de Buenos Aires dependen fundamentalmente de lo agropecuario, pero mi pueblo no, era más de ferroviarios. A pesar de la crisis del ferrocarril, el tren sigue llegando porque es el ramal que va al oeste, entonces tiene que pasar a la fuerza. Antes teníamos un montón de trenes por día, ahora hay un tren a la mañana y otro a la noche. Antes trabajaban 400 familias del ferrocarril y ahora sólo treinta y pico. Mechita es un pueblo que tiene una identidad muy definida, de hecho las casas son muy interesantes, porque son de estilo inglés hechas por los ingleses. Eran las casas para el personal del ferrocarril. Creo que hasta trajeron en barco los ladrillos de Inglaterra. De hecho tienen el mismo estilo que todas las estaciones de todos los pueblos de esa época. Salvo las que llamamos las colonias ferroviarias, que son casitas muy puntiagudas para la nieve. Los ingleses lo que no sabían era que en esa zona no nevaba.”

Arte y pertenencia
“En invierno alquilo avionetas y saco fotos aéreas de Mechita para que se vean las casas, los ríos y los campos. Después uso esas fotos para mi pintura que documento con fotografías y mi imaginación, por supuesto.
Mi pueblo es una clave muy importante en mi obra. Si bien no hablo del pueblo sí, hablo del paisaje natural y regional de una zona muy precisa. En esta época de globalización hago referencia a un territorio propio. Siempre digo que no me imagino pintando los campos de Finlandia o los de Senegal. Uno tiene una relación profunda con el lugar donde vive. Yo trabajo con esa cosa regional y vivencial en un diálogo con conceptos de la cultura. Así es como he hecho en mi obra citas al cine, a la filosofía, la política, la cosmogonía, la topología… Siempre la obra trabaja entre lo natural y elementos del macrocosmos o microcosmos, la sexualidad o la alquimia.
Los disparadores a veces son una frase, otras veces la vivencia. Por ejemplo, los campos quemados son un recuerdo de haberlos visto en el pueblo.”



El fuego
“El fuego me conmueve mucho. A partir de vivir en Mechita pude disfrutar el olor a tierra mojada, el viento, las fogatas, los campos quemados, el barro… De todos los elementos fue siempre para mí el más importante, por eso es que la última muestra que hice en Buenos Aires fueron fotografías donde el fuego era un poco la vedette. Siempre fue el elemento simbólico más extraño, es por eso que a esa muestra la llamé “Extraña substancia”, que es una frase de Borges que se refiere elípticamente al fuego. Además me gusta porque ilumina, es lo que da fuerza, lo que da vida y lo que destruye, todo a la vez. Es como los dioses orientales que son destructores y constructores al mismo tiempo. Distinto a Occidente donde Dios es bueno y creativo y el Diablo es malo y tonto.”

Construcción de sentido
“Siempre digo que la vida no tiene sentido a priori. Algunos entienden que el sentido son los hijos, la familia, el amor, el sexo, la droga, el rock o lo que sea, pero lo real es que uno tiene que construir el sentido, encontrarlo. Lo que es un sentido para uno no lo es para otro. Entonces es un trabajo muy grande construir sentidos. Es un trabajo de todos los días darle sentido a cada amanecer. A mí eso me parece bastante heroico en el ser humano. Porque en realidad, vivir sin saber para qué se vive es una batalla mucho más grande que enfrentarse a un enemigo. El problema es que el enemigo es la existencia. Yo entiendo cuando alguien es muy optimista. Y también entiendo a grandes poetas como Fernando Pessoa o Emile Cioran, poetas del nihilismo que dicen que la vida no tiene ningún sentido. Creo que los dos tienen razón. El problema es dónde se posiciona uno y qué es lo que uno quiere construir a partir de eso. Entiendo que son dos caras de lo mismo, por eso es que el concepto de construir me parece muy interesante como hecho plástico.”

Extraña sustancia
“Las ideas de estas imágenes fueron naciendo con un montón de ideas sobre el tema del fuego. Y lo que necesito para realizarlas es mucha ayuda. Yo a esto le llamo ´realidad construida´, cada una de estas imágenes tiene mucha elaboración previa, incluso en las que no está la gente.”

Tienen algo de producción cinematográfica…
“Sí, yo estudié algo de cine y comencé con la historieta. Además dirigí performances. Son trabajos de muchos días previos contando con mis vecinos y gente que está atrás mío ayudando en la producción. Es muy conmovedor, no sólo las fotografías sino además el proceso de trabajo y el clima que se respira.”

Ilusión y Realidad
“Una de las cosas que está en mi obra tiene que ver con esto: la construcción de lo real. Y también ¿qué es lo real? Me pregunto si lo que vemos es realidad o es apenas una especie de ilusión de la realidad. Por eso en dos de mis obras fotográficas en una de ellas se lee la palabra “ilusión”, en el medio de la calle principal del pueblo a la noche. En otra, en la que está la palabra “realidad” escrita y la gente está de espaldas, le puse de título “Ilusión frente a ilusión”. Es esa decodificación de que lo real puede ser una ilusión.”

El estilo personal
“El tema es de dónde surgen los signos y es de la vida. La enseñanza artística convencional toma nada más que lo formal. Yo creo que en realidad tiene que tomar lo formal y lo existencial de la persona. Detrás de cada obra se ven tus necesidades, tus angustias, tus deseos, todo. Es por eso que se habla en la plástica de gente que se compromete y otra que no. Allí es cuando uno logra sufrir y gozar con la obra, en cambio cuando alguien busca el arte sólo como un mero entretenimiento, llega hasta ahí, hasta lo formal. El tema es cuando el artista se compromete consigo mismo y empieza a tirar sus propias necesidades. Esto se ve mucho en la música, donde están por ejemplo Luis Miguel, Celine Dion o Soledad. Son personas que tienen grandes voces y no tienen nada que decir. Solamente recrean temas que les dan. Hay otros como Tom Waits, Leonard Cohen, Charly García, Atahualpa Yupanqui o León Gieco, que no son tipos habilidosos para el canto, pero son tipos necesarios, que tienen una gran necesidad de expresarse. Entonces ahí está el tema, es la necesidad lo que va construyendo un estilo personal.”

¿El momento actual cómo lo definirías?
Creo que de transición pero todos los momentos son de ese tipo. Incluso la obra de uno es de transición. En el arte lo único que me preocupa bastante, que para mí es un síntoma malo, es que en general hay mucho artista producido, que surge desde el negocio mas que de la necesidad de expresarse. Ahora hay aparatos de difusión que fabrican a un artista rápidamente. Por lo que yo lucho es para que se separe un poco el arte de verdad, el arte como pensamiento e investigación del ser humano, del arte formal. Hay una palabra que se llama “resistencia”, que es un poco poder encontrar algunas cosas de calidad más allá de lo que vende el “fast culture” o cultura rápida. Por supuesto que hay juventudes inteligentes que saben que si hay una “historia oficial”, en todo, existe una “historia no oficial” que hay que buscarla. El tema es cuando vos te creés los 40 temas que te enchufan en la radio. En la plástica pasa lo mismo.
En estos momentos se está debatiendo, en círculos eruditos especialmente de Estados Unidos y de Europa, que hoy cultura y entretenimiento son lo mismo. Y hay una parte de verdad. El cine, la literatura y la plástica son entretenimientos, lo que pasa es que a veces te dan respuestas extraordinarias de vida. Son como amigos que te acompañan. Me ha pasado a mí en momentos muy duros que a veces me he sonreído pensando que eso que estaba viviendo, era lo mismo que en tal película o en tal libro; situaciones kafkianas o fellinescas que nos han enseñado a ver los libros, las películas y los cuadros de forma extraordinaria. Yo aprendí a ver mi pueblo gracias a los cuadros de Cézanne, por ejemplo, así fue como comencé a descubrir los matices, los planos… Eso te da el arte de verdad: es un amigo que te acompaña toda la vida. Lo otro es como tomarse un helado.”

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