martes, 6 de enero de 2009

Daniel Santoro: Aproximación plástica y científica al peronismo



Entrevista publicada en el número 80 de la revista Notifé

Si existe una pintura cubista, surrealista o informalista… ¿Por qué no iba a existir una pintura justicialista? A esa y a otras preguntas responde el artista Daniel Santoro con su obra.

Santoro es un coleccionista de las ciencias naturales, entonces en su biblioteca conviven libros con arañas, revistas con un mono disecado y hay víboras e insectos dentro de frascos. Y no es la única particularidad de su casa: un cuarto lo ocupa totalmente la maqueta de una ciudad imaginaria, donde entre decenas de edificios, calles y árboles en miniatura, está la estatua del "descamisado gigante", referencia a escala del proyecto inconcluso del peronismo fundacional de hacer un monumento de 137 metros altura a los trabajadores, que iba a ser erigido donde hoy está Canal Siete.
El "descamisado gigante" con el tiempo se convirtió en un personaje de la pintura de Santoro. A través de él, el artista habla de política, literatura y de ese mundo idílico
de la utopía peronista. Su última muestra, en la galería Palatina (Arroyo 821) se tituló “El gabinete justicialista”.

¿Por qué una aproximación científica?
Porque me gusta crear cierto espacio de ambigüedad en las muestras, para no caer en la propaganda política. Esa no es mi intención. Al ubicar las imágenes en el territorio de una investigación científica, a la que llamo “gabinete justicialista” y crear ese espacio de ambigüedad, la lectura adquiere un misterio y diferentes formas de abordaje.
Cuando hablo de gabinete, me refiero a los gabinetes de ciencias del siglo XIX. Entonces rescato esa vieja palabra y la mezclo con el tema del justicialismo. Lo que resulta es una especie de gabinete donde uno entrando en ese lugar, podría llegar a entender “científicamente” qué es el peronismo. Una vieja cuestión que nunca deja de ser saldada, porque cada uno tiene una explicación de qué es el peronismo y finalmente todas son válidas o no lo son.
Entonces lo mío es como hacer una enciclopedia ilustrada donde uno podría ver una teoría visual del peronismo. Las imágenes son una invención que siempre aluden a ese peronismo fundacional (1945-1955) que es el que gestó todo el imaginario. Todo el justicialismo que siguió después de 1955 vive de aquel peronismo “clásico”.



¿Hay polémica en tus muestras?
Sí, aparecen hechos polémicos. Es por eso que dejo siempre ese territorio
de ambigüedad en la lectura de los cuadros. Es una forma de alejarse de las pasiones y dejar abierto todo, entonces muchos me preguntan si soy o no peronista. Eso me gusta. Crear esa distancia me permite abordar las imágenes con más libertad y dejar abierto el sentido para que cada uno ponga allí su propia vivencia.



En tus pinturas está la mirada irónica, pero a su vez los hechos que pintás son muy trágicos…
Como los bombardeos a Plaza de Mayo… A mí me gusta meter el dedo en la llaga de algunas deudas pendientes del mundo de la plástica. Los bombardeos a Plaza de Mayo
fueron un hecho muy trágico, con más de 300 muertos y el mundo de la plástica argentina nunca lo representó.

En una entrevista decías que no existió un Guernica de esos bombardeos…
Nuestros mejores pintores como Berni, Castagnino o Alonso, todos han hecho citas al Guernica de Picasso, que trata del bombardeo de la aviación alemana a la ciudad de
Guernica, durante la Guerra Civil Española. Es un hecho trágico, sin duda, pero es tan trágico como los bombardeos a Plaza de Mayo. Sin embargo, de estos bombardeos ninguno de estos pintores se ocupó. Una cosa increíble. Aparte de la forma en que fueron hechos: la aviación sobre el pueblo indefenso. Es decir, todo pinta una tragedia tremenda, sin embargo nadie se conmovió con eso. Creo que hay algo de racismo detrás. Luego todos los que fueron aplaudidos por bombardear al pueblo en 1955, en 1976 terminaron haciendo nuestra gran tragedia del siglo XX.



Muchas veces al peronismo se le contesta con racismo…
Por eso en la muestra hago una especie de ironía sobre los análisis de Cesare Lombroso (1), donde comparo los “cabecitas” con los “caucásicos”.
Si bien represento el anacronismo de las ideas de Lombroso, en realidad lo estoy comparando con el anacronismo del racismo actual. Son dos anacronismos que me parecen pertinentes para ser comparados entre sí. En realidad, el peronismo que generó al antiperonismo ya desapareció. Estamos hablando de esos diez años del peronismo fundacional. Hoy ya no es más ese peronismo, ha mutado infinidad de veces. Sin embargo, el antiperonismo es tal cual el mismo. Se dicen las mismas cosas. Por eso en algunas de mis pinturas tomo el tema de la “La vuelta del malón”, que es esa vieja pintura fundacional de nuestra idiosincrasia de 1880. Esa pintura pinta el temor al negro que nos viene a sacar todo lo que nosotros tenemos. El “cabeza” sería el indio, y lo que más queremos es a nuestra mujer que va a caballo hacia la oscuridad de la pampa.



Tu pintura “El descamisado gigante arrasa un campo de soja transgénica” ¿La hiciste durante el conflicto rural?
La hice un año antes. Representa esa cuestión que nunca se termina de saldar. Unos son los colonos laboriosos, que son esos tipos europeos que vinieron a producir la
“riqueza del campo”. Y el otro es el negro, que está ahí y siempre estuvo.
Entonces está esa contradicción que creo no tiene solución si no hay un poco de tolerancia y un mestizaje que no termina de producirse. Ése es el gran problema.
Siempre hay un tipo que mira y otro desesperado por hacer algo. Uno quiere “estar” y el otro quiere “ser”. Es un problema del lenguaje, por eso en el catálogo de la muestra hago una cita de Rodolfo Kusch, un pensador y sociólogo muy interesante. Él decía que en castellano “ser” y “estar” son dos palabras distintas. No es lo mismo “ser” que “estar”. En cambio, en otras lenguas europeas “ser” y “estar” es una misma palabra. Entonces está el tipo que viene a “ser”, que viene a “hacerse la América”. Y está el indígena que no necesita hacer nada, porque él rinde su tributo a la tierra y está ahí, no necesita “ser”. Entonces existe un problema entre el ser y el estar. Por eso en nuestro país hay un gran prejuicio de la clase dominante hacia todo aquello que tiña de americano nuestro mundo.

Y “científicamente”… ¿qué es ser peronista?
El peronismo, al operar en el vacío ideológico entre la izquierda y la derecha, tiene esa posibilidad de ser visto desde la izquierda como de derecha, y desde la derecha como de izquierda. Ése es para mí el hecho positivo de la ideología del peronismo. Si vemos a Lula Da Silva en Brasil, en este sentido se mueve como peronista. Hoy en día todo el mundo en cierta medida es peronista, precisamente por esa condición. Eso es para mí ser peronista, tener una cierta libertad y operar con sensatez en esa libertad.

(1) Cesare Lombroso fue un médico y criminólogo italiano, representante del positivismo criminológico. Para quien la concepción del delito es resultado de tendencias innatas, de orden genético, observables en ciertos rasgos físicos o fisonómicos de los delincuentes habituales.

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