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sábado, 5 de noviembre de 2011

Juan Doffo: El tiempo es otro río

  


La obra de Juan Doffo no es sólo color y forma, sino filosofía y tiempo, que se transforma en pinturas, instalaciones, fotografías y dibujos

La última nota a Juan Doffo se la hicimos en Notifé en septiembre de 2004 y de golpe, con esa medida de tiempo, nos damos cuenta que pasaron siete años. El artista de Mechita, Partido de Alberti, provincia de Buenos Aires, acaba de exponer su obra en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, uno de los ámbitos más importantes para las artes visuales del país. Y el tema principal fue el tiempo, esa medida humana que casi sin darnos cuenta, como plantea Doffo, nos arrastra como si fuera un río.

¿Cómo llegaste al tema del tiempo?
Cuando me propusieron la Sala Cronopios elegí hacer un recorte temporal de obras de los últimos años. Ahí empezó el tema del tiempo. Y me di cuenta de una cosa muy borgiana: que hay un tiempo de vida, pero además también pareciera que hay un tiempo fuera de uno. La vida es un río y el tiempo es otro río también, que nos arrastra inexorablemente. Uno quiere detener el tiempo, pero no puede. Entonces son como dos ríos paralelos que están unidos. Y no es casual que yo diga: “somos gotas en el río de Heráclito”. El filósofo griego plantea la idea de la vida como río. Además el tiempo es un tema que me ha preocupado también, porque si bien uno se siente joven, con ideas, con aperturas, hay un tiempo que pasa inexorable, que es ése río, que es el tiempo.


¿El arte sería una forma de apoderarse del tiempo? ¿Una pintura por ejemplo?
El arte lo que hace es congelar un momento del tiempo. La definición del tiempo es muy ambigua, porque pareciera que es una utopía que no existe en el universo, sino sólo en relación a algo: a la duración de una planta, de una persona, de una casa, de lo que fuere. Así es que es tan relativo como todas las cosas. La última muestra retrospectiva en el Palais de Glace la hice hace doce años, en el año 1998. Es ahí donde te das cuenta del paso del tiempo, con esa referencia. O como cuando ves al hijo de un amigo que tiene 15 años y vos lo conociste cuando tenía 5.


Río de fuego, 2009, fotografía, toma directa, copia analógica sin intervención digital, 125 x 125 

En tu obra están presentes además de tu pueblo, los cielos, el horizonte, el fuego y los árboles ¿De qué forma se introducen en tu trabajo?
El horizonte siempre estuvo. Tanto que para mí a esa línea horizontal la necesito como un equilibrio. Puedo jugar, romper formas, pero a esa horizontalidad la busco todo el tiempo, porque me crié en un lugar así. Al contrario de un hombre que se crió en la montaña que siempre busca la montaña. Yo busco el horizonte y acá en la ciudad no lo encuentro, por eso viajo a mi pueblo y allí veo ese horizonte infinito. Después está la unión de lo macro y lo micro, del cielo y la tierra, que es a través del fuego muchas veces, o de los árboles. También cuestiono si la realidad que vemos es tan real o es una ficción, también creada por la mente humana. Un poco jugando, porque sé que la mesa es mesa y la piel es piel, pero en realidad, los conceptos de vida, de muerte, de cosmogonía y de dioses, son construcciones humanas. Cuando una persona le tiene fobia a una mariposa, a los botones o a lo que sea, no es que el objeto haga daño, es la mente de uno. Hasta las estrellas que vemos, la mitad de ellas, están apagadas. Son luces que recién están llegando a la tierra después de millones de años.



Raíces celestes, 2010, acrílico sobre tela, 260 x 100 cm

¿Y Mechita?
Para mí mi pueblo es como un territorio simbólico desde el cual disparo imágenes, ideas, conceptos y lo utilizo para vestuario de las ideas. Todas mis obras parten de ideas que salen de una frase, de un pensamiento, de una vivencia, de una película, de un libro, de un poema o de muchas otras cosas que me provocan. Por eso a veces cuando me preguntan cuanto tardo en hacer una obra, no sé qué responder, porque hay ideas que tengo hace muchos años, y un buen día encuentro la vestimenta plástica para esa idea.



Eterno diálogo, 2008, fotografía, toma directa, copia analógica sin intervención digital, 150 x 120




También generaste el Museo de Bellas Artes de Mechita ¿hay otros ejemplos de artistas en el mundo que hicieron un museo en su pueblo natal?
Sí, debe haber otros ejemplos, pero con mucho dinero detrás. Casi todos los museos del mundo hechos por artistas son de la obra del artista. Este no, sólo hay una obra mía, chiquita. El resto es de artistas que vinieron a Mechita, han vivido un poco en ese clima y después cada uno con su estilo ha hecho una obra en homenaje al pueblo. Y eso es muy emocionante.



Somos gotas en el río de Heráclito, 2011, acrílico sobre tela, 200 x 200 cm

¿Cómo surgió?
De casualidad. Hace unos cinco años Mechita cumplió 100 años y el escultor Hernán Dompé fue a hacer una obra de onda, un tótem realizado con rezagos ferroviarios. Luego un grupo de artistas conocidos se enteraron y me dijeron que también querían participar. Y fue una fiesta.
Todos hicieron obras inspiradas en mi pueblo. Luego el entonces intendente de Bragado aprovechó un espacio que está al lado de la Delegación Municipal de Mechita, y allí se hizo la primera parte de un museo pequeño. Luego otros artistas se sumaron con sus obras y ahora tenemos que ampliarlo. Hoy están visitando el museo gente de la cultura, del arte y de todas las ciudades cercanas a mi pueblo. Y también van los colegios, porque tienen ahí algo que no van a ver en ningún otro lado. Es sorprendente, y como dijo un crítico: “inimaginable que en un pueblo de 1800 habitantes, puedas ver obras de artistas que están en los museos de Buenos Aires.”




Antigua conexión de crepúsculos , 2011, acrílico sobre tela, 300 x 700 cm

¿Qué historia hay detrás de una pintura como “Antigua conexión de crepúsculos”?
Esa obra es como una síntesis de mi estética, porque está partida en cielo y tierra. En la tierra está Mechita y de arriba a la derecha llueven cielos que se van convirtiendo en estrellas. Es decir, lo que te protege, lo positivo, lo bueno. Y a la izquierda caen cielos rojos peligrosos, que se convierten en fuegos que también caen en el pueblo. Y uno está en el medio. Hay días en los que te toca el amor y otros en los que te toca la muerte o el odio. Como decía Saint Exupery en un libro: “Vivimos todo el tiempo apuntados por francotiradores ocultos”. Y ahí estamos, entre esto y aquello. Esa obra es un poco eso.

Cómo llegar a Mechita
Desde Buenos Aires hay que tomar el Acceso Oeste y luego la ruta nacional N° 5 hasta el km 202, a 8 km de Bragado.

Museo de Artes Visuales de Mechita: Av. Quintana y Luis Reynaud. Atiende la guía Cristina Geraci, de la Oficina de Turismo de Bragado, sábados y domingos de 16 a 20hs (Horario de verano).
Más información: 02342- 493051.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Extraña sustancia



Entrevista a Juan Doffo
(Publicada en la revista Notifé en setiembre de 2004)


Mechita, su pueblo natal, es protagonista en gran parte de su obra. No sólo sus casas, sus calles y sus campos, sino también sus vecinos que colaboran en la realización de fotografías que se convierten en rituales.

Mechita, partido de Alberti, provincia de Buenos Aires
“Los pueblos de la provincia de Buenos Aires dependen fundamentalmente de lo agropecuario, pero mi pueblo no, era más de ferroviarios. A pesar de la crisis del ferrocarril, el tren sigue llegando porque es el ramal que va al oeste, entonces tiene que pasar a la fuerza. Antes teníamos un montón de trenes por día, ahora hay un tren a la mañana y otro a la noche. Antes trabajaban 400 familias del ferrocarril y ahora sólo treinta y pico. Mechita es un pueblo que tiene una identidad muy definida, de hecho las casas son muy interesantes, porque son de estilo inglés hechas por los ingleses. Eran las casas para el personal del ferrocarril. Creo que hasta trajeron en barco los ladrillos de Inglaterra. De hecho tienen el mismo estilo que todas las estaciones de todos los pueblos de esa época. Salvo las que llamamos las colonias ferroviarias, que son casitas muy puntiagudas para la nieve. Los ingleses lo que no sabían era que en esa zona no nevaba.”

Arte y pertenencia
“En invierno alquilo avionetas y saco fotos aéreas de Mechita para que se vean las casas, los ríos y los campos. Después uso esas fotos para mi pintura que documento con fotografías y mi imaginación, por supuesto.
Mi pueblo es una clave muy importante en mi obra. Si bien no hablo del pueblo sí, hablo del paisaje natural y regional de una zona muy precisa. En esta época de globalización hago referencia a un territorio propio. Siempre digo que no me imagino pintando los campos de Finlandia o los de Senegal. Uno tiene una relación profunda con el lugar donde vive. Yo trabajo con esa cosa regional y vivencial en un diálogo con conceptos de la cultura. Así es como he hecho en mi obra citas al cine, a la filosofía, la política, la cosmogonía, la topología… Siempre la obra trabaja entre lo natural y elementos del macrocosmos o microcosmos, la sexualidad o la alquimia.
Los disparadores a veces son una frase, otras veces la vivencia. Por ejemplo, los campos quemados son un recuerdo de haberlos visto en el pueblo.”



El fuego
“El fuego me conmueve mucho. A partir de vivir en Mechita pude disfrutar el olor a tierra mojada, el viento, las fogatas, los campos quemados, el barro… De todos los elementos fue siempre para mí el más importante, por eso es que la última muestra que hice en Buenos Aires fueron fotografías donde el fuego era un poco la vedette. Siempre fue el elemento simbólico más extraño, es por eso que a esa muestra la llamé “Extraña substancia”, que es una frase de Borges que se refiere elípticamente al fuego. Además me gusta porque ilumina, es lo que da fuerza, lo que da vida y lo que destruye, todo a la vez. Es como los dioses orientales que son destructores y constructores al mismo tiempo. Distinto a Occidente donde Dios es bueno y creativo y el Diablo es malo y tonto.”

Construcción de sentido
“Siempre digo que la vida no tiene sentido a priori. Algunos entienden que el sentido son los hijos, la familia, el amor, el sexo, la droga, el rock o lo que sea, pero lo real es que uno tiene que construir el sentido, encontrarlo. Lo que es un sentido para uno no lo es para otro. Entonces es un trabajo muy grande construir sentidos. Es un trabajo de todos los días darle sentido a cada amanecer. A mí eso me parece bastante heroico en el ser humano. Porque en realidad, vivir sin saber para qué se vive es una batalla mucho más grande que enfrentarse a un enemigo. El problema es que el enemigo es la existencia. Yo entiendo cuando alguien es muy optimista. Y también entiendo a grandes poetas como Fernando Pessoa o Emile Cioran, poetas del nihilismo que dicen que la vida no tiene ningún sentido. Creo que los dos tienen razón. El problema es dónde se posiciona uno y qué es lo que uno quiere construir a partir de eso. Entiendo que son dos caras de lo mismo, por eso es que el concepto de construir me parece muy interesante como hecho plástico.”

Extraña sustancia
“Las ideas de estas imágenes fueron naciendo con un montón de ideas sobre el tema del fuego. Y lo que necesito para realizarlas es mucha ayuda. Yo a esto le llamo ´realidad construida´, cada una de estas imágenes tiene mucha elaboración previa, incluso en las que no está la gente.”

Tienen algo de producción cinematográfica…
“Sí, yo estudié algo de cine y comencé con la historieta. Además dirigí performances. Son trabajos de muchos días previos contando con mis vecinos y gente que está atrás mío ayudando en la producción. Es muy conmovedor, no sólo las fotografías sino además el proceso de trabajo y el clima que se respira.”

Ilusión y Realidad
“Una de las cosas que está en mi obra tiene que ver con esto: la construcción de lo real. Y también ¿qué es lo real? Me pregunto si lo que vemos es realidad o es apenas una especie de ilusión de la realidad. Por eso en dos de mis obras fotográficas en una de ellas se lee la palabra “ilusión”, en el medio de la calle principal del pueblo a la noche. En otra, en la que está la palabra “realidad” escrita y la gente está de espaldas, le puse de título “Ilusión frente a ilusión”. Es esa decodificación de que lo real puede ser una ilusión.”

El estilo personal
“El tema es de dónde surgen los signos y es de la vida. La enseñanza artística convencional toma nada más que lo formal. Yo creo que en realidad tiene que tomar lo formal y lo existencial de la persona. Detrás de cada obra se ven tus necesidades, tus angustias, tus deseos, todo. Es por eso que se habla en la plástica de gente que se compromete y otra que no. Allí es cuando uno logra sufrir y gozar con la obra, en cambio cuando alguien busca el arte sólo como un mero entretenimiento, llega hasta ahí, hasta lo formal. El tema es cuando el artista se compromete consigo mismo y empieza a tirar sus propias necesidades. Esto se ve mucho en la música, donde están por ejemplo Luis Miguel, Celine Dion o Soledad. Son personas que tienen grandes voces y no tienen nada que decir. Solamente recrean temas que les dan. Hay otros como Tom Waits, Leonard Cohen, Charly García, Atahualpa Yupanqui o León Gieco, que no son tipos habilidosos para el canto, pero son tipos necesarios, que tienen una gran necesidad de expresarse. Entonces ahí está el tema, es la necesidad lo que va construyendo un estilo personal.”

¿El momento actual cómo lo definirías?
Creo que de transición pero todos los momentos son de ese tipo. Incluso la obra de uno es de transición. En el arte lo único que me preocupa bastante, que para mí es un síntoma malo, es que en general hay mucho artista producido, que surge desde el negocio mas que de la necesidad de expresarse. Ahora hay aparatos de difusión que fabrican a un artista rápidamente. Por lo que yo lucho es para que se separe un poco el arte de verdad, el arte como pensamiento e investigación del ser humano, del arte formal. Hay una palabra que se llama “resistencia”, que es un poco poder encontrar algunas cosas de calidad más allá de lo que vende el “fast culture” o cultura rápida. Por supuesto que hay juventudes inteligentes que saben que si hay una “historia oficial”, en todo, existe una “historia no oficial” que hay que buscarla. El tema es cuando vos te creés los 40 temas que te enchufan en la radio. En la plástica pasa lo mismo.
En estos momentos se está debatiendo, en círculos eruditos especialmente de Estados Unidos y de Europa, que hoy cultura y entretenimiento son lo mismo. Y hay una parte de verdad. El cine, la literatura y la plástica son entretenimientos, lo que pasa es que a veces te dan respuestas extraordinarias de vida. Son como amigos que te acompañan. Me ha pasado a mí en momentos muy duros que a veces me he sonreído pensando que eso que estaba viviendo, era lo mismo que en tal película o en tal libro; situaciones kafkianas o fellinescas que nos han enseñado a ver los libros, las películas y los cuadros de forma extraordinaria. Yo aprendí a ver mi pueblo gracias a los cuadros de Cézanne, por ejemplo, así fue como comencé a descubrir los matices, los planos… Eso te da el arte de verdad: es un amigo que te acompaña toda la vida. Lo otro es como tomarse un helado.”